16 de julio de 2018

El Cus Cus de Salma.


Ayer tuvimos en casa una comida: El "Cus Cus" de Salma, alumna marroquíe a la que doy clase de español en casa todos los días y que es dulce y maternal.
Acabé el “Hachís” con lo cual hoy le iré a pillar un huevo a mi camello dominicana.
Si bien todavía lo cargo con ciertas reticencias pues no sé como afectará el chocolatre a mi mermada movilidad debido a la minusvalía.
En todo caso pillaré después de mi clase de árabe de Tayib y de español con Salma. Y del gimnasio. Y procuraré no cargarlos demasiado, sobre todo si fumo por la mañana.

Establecido el contacto con Jacobo hoy iré a pillar sólo.
El último medio huevo me duró veinte días. Y eso que al principio fumaba todos los días, ya que estaba escribiendo.
Ahora pillaré el doble. Pero no tengo prisa.

El costo de la dominicana es fantástico.
No diré en que bar se produce el subministro para no dar pistas sobre mi camello.

Temor le tengo a las drogas pues me gustan todas, sobre todo las espirituales: Heroína. Hachís, mariguana.
Y mi necesidad de espíritu me lleva a ellas siempre y cuando no puedo conseguir el espíritu por vías naturales.
En la cena estuvo mi amigo Tayib, quien en un momento dado me dijo: A mi me pasa como a tí, no temo a la muerte.
Y es que cada vez tengo más claro que voy a viajar y ejercer el periodismo internacional con Tayib.
El primer paso será recibir al corresponsal del Líbano de la Vanguardia, para ayudarle en la presentación de su último libro. Después viajaremos al Líbano y de ahí a la Franja de Gaza.
                                   Kiko Cabanillas.

14 de julio de 2018

La muerte con Santi y Keka.

Quedó enterrado en Alcalá de Henares por expreso de su madre.
Ya nos habían dicho que moriría joven.
Cariñosas y protocolarias fueron mis ex-cuñadas.

Y yo...

Con el alma partida, aún no había tenido tiempo ni para llorar.

No. No lloraría porque a él no le hubiese gustado.
Tan sólo me fijé mucho en el lugar del sepulcro, pues sabía que volvería sólo.

Acabado el día me retiré a dormir a mi hotel NH.
No pude dormir.
Y a las cinco feliz como una perdiz cogí dos cuchillas de afeitar y me dirigí al cementerio.
“Déjeme aquí, gracias”.
Trepé la valla no sin cierta dificultad.

Y allí desbordando alegría me remangué los brazos y antes de seccionarme las venas escribí: “¿Dónde vas sin permiso?. ¡Espérame!”

El orgasmo en francés es la “pequeña muerte”.
Y así es. Llega la paz y la serenidad. Es el “carpe diem” más absoluto.

No sé como fue pero acabamos en la cama de mi NH la Keka y yo.
Pasión y entrega.
Eramos dos mujeres amándose.

Recorrí todos sus rincones.
Besé todo lo besable.

Sus orgasmos fueron míos.

Era tierna y amorosa. Casi tanto como había soñado.

A eso de las cinco nos quedamos dormidos, yo con la cabeza apoyada en su culo.

Tenía que trabajar a las nueve. Levantada pues, para ducharse.
Yo había entrado antes al baño y había dejado mi alma en el espejo con su barra de labios. También había desmontado la cuchilla de afeitar hasta extraer la hoja.

Y cuando Keka observó el dibujo que yo había hecho con su lápiz de labios en el espejo lo comprendió todo: Era un corazón que decía “Para que esto dure siempre”.

Puso haber llamado a un médico pero no lo hizo. Sabía que a mi no me gustaría.
                                         Kiko Cabanillas.


6 de julio de 2018

Salma.

Y llegó el mes de Julio.
Yo me quedo en A Coruña escribiendo Poesía, fumando hachís.
Y pensando en la Keka.

Y como se han acabado las clases de español a inmigrantes de Ecos do Sur. Y como yo no puedo olvidarme de mis alumnos durante el verano...

Mi profesor de árabe Tayib me ha conseguido una alumna nueva: llamada Salma. Árabe.

Es cariñosísima y tiene unos bellísimos ojos negros.

Me he enamorado de ella. Pero esto no es significativo porque yo me enamoro de todas mis alumnas.

De sus ganas de aprender.
De su idioma.
De sus ojos.

La última novedad con Salma es que le leo y le explico -con mi pobre árabe y con signos- recetas de cocina de Arguiñano. Hoy iba a hacer un arroz caldoso.

Y definitivamente se fastidió el viaje a Valencia que iba a hacer con mi amigo Jacobo. No falló un cura salesiano. Otro más.
Pues sí yo con el clero nunca he tenido buenas relaciones.

Ah, y estoy dejando el Zyprexa con la ayuda del médico naturista. Y duermo igual: Poquísimo.

Pero yo lo que quiero es que cuando me despierte vea el culo de la Keka, a mi verita vera.

Y bueno preparémonos que va a venir Salma.

Y el lunes vuelve Tayib de su viaje de vacaciones con su pareja.

Retomaremos las clases de árabe.

Que daremos de ocho a nueve, justo antes de Salma.

Luego voy al gimnasio. Y ya he escrito antes: De seis a ocho.
                             Kiko Cabanillas.

4 de julio de 2018

Medio huevo de hachís.

Y llegó el día del consumo estupefaciente.
Fuimos Jacobo y yo a pillar.
En un bar cerca de la Renfe.
Pedimos medio huevo de costo y nos lo pasó la dueña de tapadillo.
Era una dominicana afable y con una belleza a la que han traicionado los años.

Jacobo me confesó que ya estaba medio fumado,
pues había consumido en casa,
mientras hacía la limpieza.

Me entraron unas ganas locas de fumar haciendo la limpieza.

Quedamos en mi dúplex para el fumeteo.
María nos había hecho una tortilla y preparado un queso con anchoas.

Yo había ido al gimnasio para tener los pulmones abiertos,
y así especialmente receptivos al costo.

Sólo llegar nos fumamos un “mai”.
Yo, increíblemente, me acordaba de liar,
aunque eran mucho mejores los porros de Jacobo.

Fumamos en el tresillo del salón.
El chocolate era fantástico
Subía de inmediato

El espíritu adormecido.
Yo pensaba escribir cuando se fueran mis invitados,
pero no fui capaz.

Jacobo y Estrella viven en Pocomaco.
Después de los tres porros que fumamos,
yo quería que se fueran en taxi.

Me ofrecí a invitarlos y que los llevara José.
Pero no quisieron y se fueron en autobús.

Eché de menos algo de dulce.
Ya no recordaba el apetito que abre el hachís.

Miedo pasé al recordarme Jacobo que
le había dado un ictus recientemente.

¿No te dijeron nada
del fumeteo de hachís?”, pregunté.

Sí, pero … ¿que me iban a decir?”.

Pues que no fume, claro”.

Que no es sano y que en mi condición no me conviene...”.
Ni puto caso. Yo soy un escritor toxicómano”.

El subidón fue muy placentero.
Me relajó y me trabo la lengua.
Con el chocolate falla la memoria reciente. Y los discursos se hacen realmente surrealistas.

Estuvimos hablando con nuestra camello camarera
de Valencia, del “Aquarius.

Viaje frustrado tanto para Jacobo como para mi,
que ya teníamos la mochila hecha.

Nos falló un cura de los Salesianos,
que no consiguió los permisos,

Nos dijo que igual en quince días
tendría la cosa solución.

Pero ya ante tanto mareo decidimos no ir. Con la iglesia hemos topado.

Era una ocasión para compartir con Jacobo labor humanitaria y porros.

Los dos somos profesores de español para inmigrantes
con la ONG Ecos do Sur. Y los dos quedamos jodidos por lo de Valencia.

No recordaba haber dormido tan bien desde hacía años.

La paz me embargó el alma.

Además el costo no deja resaca. Es prodigioso.

El chocolate sigue tomándose con cerveza,
por lo que ni siquiera hay resaca de alcohol.

Ya estoy calculando el día que voy a hacer limpieza doméstica colocado.

De fondo Camarón de la Isla

José Meneses.

Y Enrique de Melchor.

Aunque también sería fabuloso el programa de jazz que tanto
le gusta a Enrique.

Y hoy para limpiar
iré a la casa del agua.

Lleno de orgullo digo:
Yo no fumo. Sólo porros y puros”.

La gente de ríe.
                              Kiko Cabanillas.























3 de julio de 2018

Mirco y Jacobo.

Sin techo alcoholizado, Mirco entiende mucho de literatura.
Mendiga en el Gadis.
Bebía y dormía en la calle.
Ya de mañana compraba un cartón de vino barato en la calle y se lo bebía.

Ahora, ya recuperado gracias a la solidaridad de Tania, está recorriendo el Camino de Santiago.
Lo que tienes es que echarte novia”, le decía yo.
Pero quien me va a querer sin dientes”, contestaba.

Y es que una de las cosas que a Mirco le robó el alcohol...

No le queda ni uno.
Ahora, en septiembre, se los va a poner la Seguridad Social.

Fue un ejecutivo agresivo. Trabajaba como un loco,
y le dieron dos infartos.
Me vi enfermo y tumbado en un banco sin nada que hacer”, me contaba.

Y claro comencé a beber.

Ingresos en hospitales que no cesan

Días de vino y rosas.
Sabía que el alcohol le mataría pero...
Es lo mejor que podía hacer.

La gente es muy amable -decía Mirco-,
hay señoras que incluso me compran comida.
Tres plátanos comió conmigo el último día que estuvimos juntos.

Y ese día cargaba una mochila llena,
pues se estaba entrenando,
para el Camino de Santiago.

Trabajaré si puedo”, decía.

Mirco lleva ya quince días sin beber,
y está de buen ánimo.
En Padre Rubinos le facilitan ropa, comida y cama.

No sabes el tiempo que llevaba sin darme una ducha”, apuntaba.

Y este personaje de “Las Flores del Mal”, de Baudeleire,
se despide.
Llámame en cuanto vuelvas”, le ordené.

Y me dijo que lo haría,
al tiempo que me daba
un cariñosísimo abrazo.

Y no bebas Mirco, por favor”. “Tranquilo -contestó”.
Y Jacobo es mi amigo.
Es también profesor de español para inmigrantes.
Con la ONG Ecos do Sur,
por intermediación mía.

No lo contaría por modestia, pero es que me encuentro especialmente orgulloso de ello.

Es un magnífico profesor y escribe como dios.

Fue por medio de la Unión de Escritores como yo contacté con él.

Y Jacobo fuma hachís.
En noches de copas con él, yo recuperé el vicio-sano-de-espíritu.

Aún ayer le dije: “Jacobo estoy escribiendo mucho. Consígueme buen chocolate para relajarme”.
Eso está hecho”, dijo.

Ahora ya no son placas y talegos como en mis tiempos.

Jacobo me conseguirá medio globo, unos veinticinco euros.

Y yo recordaré...

Los días de fumeteo en Pontevedra.
El hachís del Toño.
Los porros de la Cruz con la gente del Instituto Sánchez Cantón.

Y que hambre abrían los porros.
Siempre acabamos en el bar “Stop” devorándonos bocatas de calamares.

Luego me fui al internado de Loeches,
y allí con Maite Peralta volví a las andadas.
Pero...
Era por aquel entonces muy deportista
y una lucha de titanes
se apoderó de mis espíritu.

No entraré en detalles
tan sólo
decir que ganaron las fuerzas del mal.

Se iniciaría una etapa de descontrol y perdición.
De la que salí como puede verse.

Y en la que aprendí
los versos de la perdición.

Doctor Kornes tus bigotes me ponen”.

Y que buenos estaban los chicharrones del día
del pico de Roynol.
Lunes creo recordar.

                      Kiko Cabanillas.
















29 de junio de 2018

Presentación y Ontañón.

Esta semana he presentado en la Biblioteca Municipal Los Rosales mis libros “Raptos místicos” -con Juan Mariñas- y “Cincuenta Inmigrantes”.
Cariñosísimas palabras las de Juan Mariñas quien me presentó diciendo: “Es que Kiko Cabanillas es Kiko. Y punto”. Estuvieron presentes en el acto la casi totalidad de compañeras del club de lectura. Así como mi profesor del taller filosófico Bruno, quien me preguntó por influencias literarias
Tayib, mi amigo y profesor de árabe también estuvo, así como mi querida Anabel.
Y no pude evitar adelantarle la intención que tenemos Tayib y yo de meternos en la Franja de Gaza.

Asimismo, ayer asistí en el Sky Bar del hotel Plaza a una charla de Fernando Ontañón, quien me resultó especialmente interesante cuando dijo que hasta el final ignoraba cual iba a ser el final de sus novelas. Y que luego, como una iluminación éste surgía como caído del cielo. Es exactamente lo que me sucede a mí.

Y es que desde mi presentación estoy claramente sumergido en la vida de escritor: Enganchado a la botella y entre charlas y lecturas. Vuelvo a levantarme a las tres para redactar. Lectura compulsiva. Y como no Poesia.

Y las mujeres...Como no la Keka. Y surgió en la charla de Ontañón una poetisa cuyo nombre no recuerdo, pero cuyos poemas aún resuenan en mi alma después de que los oyera en el Ágora.

El encantador Juan Mariñas se me ha ofrecido a ayudarme a llevar por librerías “Cincuenta Inmigrantes”, que no es de su editorial, Lautana, sino de Cronos.
                                             Kiko Cabanillas.

26 de junio de 2018

Salma me salva la vida.

Como ya os había anunciado se nos fastidio el plan de ir a Valencia a atender a los inmigrantes del “Aquarius”. El caso es que me veía en casa -en A Coruña- todo el verano sin nada que hacer.
Pero gracias a la mediación de Tayib, mi profesos de árabe, amigo y colaborador en prensa, conseguí darle clases de español a la marroquí Salma.

Tiene un nivel de Iniciación y unos hermosos ojos negros.
La primera clase fue un éxito ya que se quedó encantada.
Y así será durante los meses de Julio y Agosto.

Las clases se las doy en casa, ya que las clases de Ecos do Sur han finalizado y durante el periodo vacacional quedarán suspendidas.

Para rematar la cuestión Tayib me ha preguntado si también le puedo dar clases a una inmigrante tunecina. “Sí, encantado”, fue mi respuesta.

Así pues recibiré clases de árabe todos los días. Y al acabar impartiré clases de español.
Para concluir la mañana iré al gimnasio la Casa del Agua.
Mis tardes estarán dedicadas a leer y escribir.
Tengo en perspectiva redacta un libro de poesía.
                       Kiko Cabanillas.